25 abril 2026

Hombre malo, mal hombre.

 El título del artículo hace referencia a la imagen que tiene el hombre en el mundo. Para todo ello me voy a poner a mí como ejemplo.

Quedamos en que soy hombre, blanco (se entiende mejor que decir que se es albino) y como nací cuando Franco aún vivía, tengo que ser fascista y cristiano al ser español. 

Empecemos. Al ser hombre, me considero superior a la mujer que sólo vale para cuidar la casa, ir a la compra y ser madre al darme hijos para presumir de ellos. Y llevarse un bofetón de vez en cuando por haber hecho algo mal dentro de sus obligaciones, por apetecerme o por no poder hacerlo con mi jefe.

Al ser hombre, si la mujer trabaja es como secretaria, recepcionista o mujer de la limpieza. Puedo llegar a odiar a la que pueda tener un puesto superior a ese o que ascienda más rápido que yo. No puede ser porque soy hombre. Y también al hombre que disfruta vistiéndose de mujer. Y no te digo nada sobre a los que desean ser mujer. Pero no digo nada, igual porque no me entero, de la mujer que se viste de hombre. Es porque cualquier mujer puede llevar un traje de chaqueta como el que visto yo o ponerse camisas de hombre o calzoncillos. Y tampoco digo nada, igual porque no me entero, de la mujer que nació queriendo ser hombre.

Al ser hombre blanco, me considero superior al negro o al moro ya que viven en lugares que formaron parte de nuestras colonias. Y como la raza blanca ha gestionado todas las colonias, conozca o no, soy superior a todas las demás razas. Lo más, deportistas pero porque me dan títulos y copas a mí. ¿Son más inteligentes que yo? Ni lo sé ni me importa. Sólo sé que no son blancos.

Y ya está.

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