29 marzo 2017

Curiosidad morbosa. Morbo curioso.

Habría que preguntarle a Jordi Hurtado como era el tema hace un par de siglos pero creo que no habrá cambiado mucho. Por alguna extraña razón, el ser humano es curioso. Curioso por saber. ¿Pero saber qué? Lo que pasa a su alrededor. Ejemplo para que se entienda. Más allá de los abuelites que se apoyan en las vallas de obra para ver trabajar a los albañiles, el más ilustrativo es el de los atascos que se montan en la carretera por ver un accidente, no ya en su mismo sentido sino en el contrario. Y no te quiero decir nada si ven algo plateado en el suelo. ¿Porqué El Caso tenía tanta tirada? El morbo de saber. Morbo en aquella época sometido a la censura. Algo, por cierto, impuesto por la Iglesia en tiempos de Franco de los que los memóricos de la historia no dicen nada. Pero la gente lo compraba. Tanto se puede hablar de Susana Estrada de la que mucha gente no recordará o sabrá quién es. O era porque no se si seguirá viva. Esta mujer era una de las pioneras del (semi) destape en los finales de los 70. Siempre contaba la historia de la gente que iba a ver sus espectáculos y que, a ir quitándose la ropa, se tapaba los ojos con la mano pero abría los dedos lo justo para verla. La curiosidad de querer ver. El morbo de pensar que se podría ver mientras se lucha por no verlo.
Todo ésto viene por una publicación que puso en Facebook un antiguo compañero de trabajo. Es fotógrafo aficionado. Pero lo trabaja todo lo que rodea a la persona protagonista de la foto para que acompañe y sea tan protagonista de ella como la persona. Hasta aquí, bien. Pero el grueso de su creación es desnudo artístico. Pero hay gente que no entiende lo que es. Para ellos es una foto de una tía en pelotas y no entienden la razón por la que lo hace salvo que sea una exhibicionista. Eso sí, esa gente mira las fotos detenidamente aunque las critica. Las mira para ver si se ve algo, si hay algo fuera de sitio, .... Esa gente es de las que luego ve las películas de Pajares, Esteso, Ozores, .... Esas películas en las que, a las primeras de cambio y sin motivo aparente, la chica de turno se desnudaba. Esas películas que, cuando llegabas a casa de fiesta (al menos hace 15-20 años)  y mientras comías algo, veías al poner la tele para que te entrara el sueño. Esa gente. Gente de un tipo que ha existido siempre. Muy puritanos de cara hacia fuera y viciosos hacia dentro. Es cierto que esa gente debe existir porque si todos fuéramos iguales, no sabríamos si lo que se hace está bien o mal. Pero al menos, no critiquen sólo porque saben que alguien va a ver lo que ha escrito y le van a dar una palmada en la espalda. Palmada que se la puede dar alguien peor.
Las fotos de mi compañero son bonitas por que, como dije antes, se lo curra para que sea digna, no de ver, no de mirar, que si, sino de admirar. Y a quien no le guste, que pase de largo. No se le pide nada más. Respeten un trabajo artístico que es muy diferente que una foto de una tía en bolas. Una tía en pelotas es muy diferente a una mujer desnuda. Una puede ser hasta chabacano. La otra, elegante, fina, delicada. Artística. Vamos a dejar a quien hace cosa que no nos gusta. Vamos a respetar su trabajo. ¿Nos molesta? Pues vamos por otro lado. Nada más. Otra cosa es que vayan a molestar. Eso no es.
Sigue, Jesús. Sigue y pasa de esa gente.

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